El trabajo también es una ruta.

Pero… ¿A alguien le gusta trabajar? Parece una especie de castigo con el que hay que cargar toda la vida sin remedio. Unos con montañas de papeles que se acumulan en la oficina y que hemos de acabar para tener contento al jefe. O cientos de tareas que parece que no tengan nada que ver con nosotros y nos calientan la cabeza. Todo el día haciendo lo mismo por rutina sin parar, una y otra vez hasta que se pierde el sentido.

Menos mal que al menos nos podemos distraer pensando en lo que haremos cuando estemos fuera del trabajo.

El problema no está en lo que haremos luego, sino en cómo hemos pensado nuestro futuro en el pasado .Así que piensa bien. Si nos planteamos las cosas pensando en cuanto dinero voy a ganar, en ser de los más famosos o en viajar mucho. El resultado no será muy bueno cuando pase el tiempo.

Si imaginamos el futuro pensando en cómo construir algo mejor, ayudar a los otros, con deseo de edificar… Seguro que conseguiremos muchas cosas.

Mira la diferencia. Por ejemplo, un doctor que recibe con malas pulgas a sus pacientes, los espanta. El mismo médico que hace su tarea con cariño, es más eficaz, ¡es feliz y hace felices a los otros! El hombre del despacho querrá cumplir muy bien sus tareas para que los demás las encuentren ya terminadas. Y quien tenga  que hacer una operación de rescate se volcará en ella con decisión.

Todos ellos se toman sus tareas como una oportunidad de servir, de ayudar, de construir, de vivir en cristiano. Su profesión no es sólo un modo de supervivencia, la viven como vocación.

¿Piensas que se puede ser santo con una escoba, con una tableta de chocolate o con un buey? Verás. Barriendo llegó a ser santo San Martín de Porres ¡Y hasta lo llamaban Fray Escoba! Arando sus campos de cultivo con bueyes fue santo San Isidro Labrador. Y envolviendo pastilla de chocolate en la Trapa de Dueñas San Rafael Arnaiz.

Cuando el trabajo es justo y vivido con vocación, no es una cárcel que nos oprime de la que nos tenemos que librar cuanto antes. Es más bien un reto que nos permite ser felices. Toda una oportunidad.

Plantea tu futuro sabiendo que trabajando también puedes amar mucho. Servir y amar trabajando.

“No hay labores pequeñas. Todas son grandes si se hacen por amor” San Josemaría

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